Descripción
La Casa de Rigoletto es la casa medieval de la piazza Sordello, en Mantua, detrás de la catedral y a dos pasos del castillo de San Jorge, que la tradición atribuye al bufón de corte de la ópera de Verdi: un personaje inventado, con una dirección real.
Para el estreno de Rigoletto, en 1851, la escenografía se diseñó precisamente sobre esta casa. El libreto la sitúa «en el extremo más desierto de un callejón sin salida»: hoy la plaza es amplia y aireada, pero hasta principios del siglo XX este rincón era de verdad oscuro y apartado.
Entonces un edificio unía el Palacio Ducal con la catedral y aislaba una placita estrecha y desierta, llamada piazzetta della legna. Vivir a pocos pasos del palacio, además, era lo ideal para un bufón al servicio de los Gonzaga.
Desde la plaza se ve el patio cercado con la doble logia: abajo, arcos de medio punto sobre columnas de mármol; arriba, una pequeña logia florida que los aficionados a la ópera llaman el «balcón de Gilda», la hija de Rigoletto.
En el jardincito está la estatua de bronce de Rigoletto, obra de Aldo Falchi, colocada en 1978. En la entrada, bajo el pórtico, dos columnitas de mármol del siglo XIII proceden quizá de un claustro de la casa de los canónigos.
La parte de vivienda se remonta al siglo XII, mientras que la logia y el pórtico son del XV. La restauración de 1976-77 mostró que los muros exteriores, en el vicolo Gallo, formaban parte de un recinto defensivo de la ciudad, con los típicos muros medievales de cantos rodados y ladrillos.
Durante siglos el cabildo cedió la casa en uso a los canónigos de la catedral. Uno de ellos dejó su huella: el escudo con el monograma de los Arrivabene, pintado en los frescos, esculpido en dos capiteles y repetido en el techo de madera, hace pensar que un canónigo de esta familia promovió la renovación.
Los mapas antiguos guardan otra sorpresa: la entrada principal estaba probablemente en la piazza Canonica, y la parte que da a la piazza Sordello era la trasera de la casa.
Para el estreno de Rigoletto, en 1851, la escenografía se diseñó precisamente sobre esta casa. El libreto la sitúa «en el extremo más desierto de un callejón sin salida»: hoy la plaza es amplia y aireada, pero hasta principios del siglo XX este rincón era de verdad oscuro y apartado.
Entonces un edificio unía el Palacio Ducal con la catedral y aislaba una placita estrecha y desierta, llamada piazzetta della legna. Vivir a pocos pasos del palacio, además, era lo ideal para un bufón al servicio de los Gonzaga.
Desde la plaza se ve el patio cercado con la doble logia: abajo, arcos de medio punto sobre columnas de mármol; arriba, una pequeña logia florida que los aficionados a la ópera llaman el «balcón de Gilda», la hija de Rigoletto.
En el jardincito está la estatua de bronce de Rigoletto, obra de Aldo Falchi, colocada en 1978. En la entrada, bajo el pórtico, dos columnitas de mármol del siglo XIII proceden quizá de un claustro de la casa de los canónigos.
La parte de vivienda se remonta al siglo XII, mientras que la logia y el pórtico son del XV. La restauración de 1976-77 mostró que los muros exteriores, en el vicolo Gallo, formaban parte de un recinto defensivo de la ciudad, con los típicos muros medievales de cantos rodados y ladrillos.
Durante siglos el cabildo cedió la casa en uso a los canónigos de la catedral. Uno de ellos dejó su huella: el escudo con el monograma de los Arrivabene, pintado en los frescos, esculpido en dos capiteles y repetido en el techo de madera, hace pensar que un canónigo de esta familia promovió la renovación.
Los mapas antiguos guardan otra sorpresa: la entrada principal estaba probablemente en la piazza Canonica, y la parte que da a la piazza Sordello era la trasera de la casa.