Descripción
El Museo Arqueológico Nacional de Mantua reúne lo que las excavaciones han sacado a la luz en el territorio mantuano, del Neolítico al Renacimiento. Está dentro del recinto del Palacio Ducal, en un gran edificio de finales del siglo XIX.
La vitrina más buscada es la de los Amantes de Valdaro: dos esqueletos del Neolítico, un hombre y una mujer, enterrados abrazados, cara a cara. Hallados en 2007 a las afueras de la ciudad, descansan desde 2014 en una urna de cristal.
A su alrededor, piezas de la Edad del Bronce, etruscas, celtas, romanas y medievales, todas encontradas en la provincia.
El edificio tiene un pasado curioso. Desde mediados del siglo XVI hasta finales del XIX estuvo aquí el teatro de la corte de los Gonzaga; en 1896 el ayuntamiento construyó el mercado de los capullos de gusano de seda, que luego se convirtió en el mercado de frutas y verduras.
La restauración ha conservado su aspecto de arquitectura industrial: por fuera, la fachada original; por dentro, el tejado de cerchas sobre dos filas de pilares, con tres forjados que dividen el espacio.
La vitrina más buscada es la de los Amantes de Valdaro: dos esqueletos del Neolítico, un hombre y una mujer, enterrados abrazados, cara a cara. Hallados en 2007 a las afueras de la ciudad, descansan desde 2014 en una urna de cristal.
A su alrededor, piezas de la Edad del Bronce, etruscas, celtas, romanas y medievales, todas encontradas en la provincia.
El edificio tiene un pasado curioso. Desde mediados del siglo XVI hasta finales del XIX estuvo aquí el teatro de la corte de los Gonzaga; en 1896 el ayuntamiento construyó el mercado de los capullos de gusano de seda, que luego se convirtió en el mercado de frutas y verduras.
La restauración ha conservado su aspecto de arquitectura industrial: por fuera, la fachada original; por dentro, el tejado de cerchas sobre dos filas de pilares, con tres forjados que dividen el espacio.