Descripción
El Parque del Mincio es el parque regional que protege el valle del río Mincio, desde el lago de Garda hasta el Po, pasando por Mantua: unas 16.000 hectáreas de colinas, pantanos, campos y lagos para descubrir a pie o en bicicleta.
El parque cambia de cara a lo largo del río. Al norte están las colinas morrénicas del Garda, después la llanura, los meandros y los antiguos cauces del río, hasta los lagos de Mantua, que forman parte del parque desde 1984.
La forma más sencilla de recorrerlo es el carril bici Mantua-Peschiera, unos cuarenta kilómetros por los caminos de sirga del Mincio, en uno de los lados del Cuadrilátero, el sistema de fortalezas austriacas del siglo XIX. Por el camino se ven el castillo escalígero de Valeggio y los molinos de agua de Borghetto, antes de llegar a Mantua bordeando el Lago di Mezzo.
Entre las zonas protegidas destacan las Valli del Mincio, un amplio pantano a las puertas de Mantua, entre Rodigo y Curtatone, reconocido de importancia internacional para las aves acuáticas, y la reserva de Castellaro Lagusello, con turberas, un pequeño lago y colinas de frutales.
Para los amantes de las aves la lista es larga: se ven garcetas grandes, garzas reales e imperiales, cigüeñas blancas, martinetes, garcetas comunes, somormujos lavancos, martines pescadores, abejarucos, milanos negros y aguiluchos laguneros.
En el parque hay también villas de los Gonzaga y el santuario de Santa Maria delle Grazie, en Curtatone. En su nave gótica, colgado del techo, hay un auténtico cocodrilo del Nilo disecado, colocado allí en el siglo XV o XVI.
El Mincio tiene incluso un lugar en la Divina comedia. En el canto XX del Infierno, Dante cuenta que el agua, al salir del Garda, ya no se llama Benaco sino Mincio hasta Governolo, donde desemboca en el Po; y que tras un breve recorrido encuentra una llanura donde se extiende y la encharca.
El parque cambia de cara a lo largo del río. Al norte están las colinas morrénicas del Garda, después la llanura, los meandros y los antiguos cauces del río, hasta los lagos de Mantua, que forman parte del parque desde 1984.
La forma más sencilla de recorrerlo es el carril bici Mantua-Peschiera, unos cuarenta kilómetros por los caminos de sirga del Mincio, en uno de los lados del Cuadrilátero, el sistema de fortalezas austriacas del siglo XIX. Por el camino se ven el castillo escalígero de Valeggio y los molinos de agua de Borghetto, antes de llegar a Mantua bordeando el Lago di Mezzo.
Entre las zonas protegidas destacan las Valli del Mincio, un amplio pantano a las puertas de Mantua, entre Rodigo y Curtatone, reconocido de importancia internacional para las aves acuáticas, y la reserva de Castellaro Lagusello, con turberas, un pequeño lago y colinas de frutales.
Para los amantes de las aves la lista es larga: se ven garcetas grandes, garzas reales e imperiales, cigüeñas blancas, martinetes, garcetas comunes, somormujos lavancos, martines pescadores, abejarucos, milanos negros y aguiluchos laguneros.
En el parque hay también villas de los Gonzaga y el santuario de Santa Maria delle Grazie, en Curtatone. En su nave gótica, colgado del techo, hay un auténtico cocodrilo del Nilo disecado, colocado allí en el siglo XV o XVI.
El Mincio tiene incluso un lugar en la Divina comedia. En el canto XX del Infierno, Dante cuenta que el agua, al salir del Garda, ya no se llama Benaco sino Mincio hasta Governolo, donde desemboca en el Po; y que tras un breve recorrido encuentra una llanura donde se extiende y la encharca.